El CGPJ investiga la actuación del juez que concedió el permiso a Rodríguez Menéndez
(28-08-08, ABC)
La fuga del polémico abogado Emilio Rodríguez Menéndez gracias a la concesión de un permiso de cuatro días ha levantado una importante polvareda. La primera consecuencia ha sido la apertura, de oficio por el Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), de una información previa para determinar si el juez de vigilancia penitenciaria de La Coruña, Javier San Claudio Piñón, ha cometido alguna falta de carácter disciplinario.
Si bien a priori todo parece indicar que se trata de una decisión tomada en el libre ejercicio de su jurisdicción -ámbito en el que el CGPJ no puede intervenir-, fuentes del órgano de gobierno de los jueces consideran que es necesario aclarar todas las circunstancias en las que se ha producido la concesión del permiso al abogado para descartar cualquier responsabilidad del juez.
Requisitos legales
Abierta la información previa por la Inspección, el primer paso será reclamar a San Claudio Piñón la resolución dictada el pasado 5 de agosto con el fin de comprobar las razones que han llevado al juez a tomar esa decisión. Según la Ley General Penitenciaria (artículo 47.2), los requisitos para conceder permisos ordinarios de salida son los siguientes: estar en segundo o tercer grado penitenciario, haber cumplido la cuarta parte de la condena y buena conducta.
Lo llamativo de este caso reside en el hecho de que el titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de La Coruña decidió acceder a la petición de Rodríguez Menéndez en contra del criterio de la junta de tratamiento de la prisión de Teixeiro. Los informes de la junta no son vinculantes para el juez, pero en opinión de Instituciones Penitenciarias existía una razón de peso para denegar el permiso al abogado: «riesgo de quebrantamiento de condena». Es decir, una alta probabilidad de que el interno aprovechara su libertad para huir, como así ha ocurrido.
Los antecedentes de Rodríguez Menéndez hablan por sí solos: cuando llegó el momento de ingresar en prisión para cumplir sus dos condenas -una por defraudar a la Hacienda Pública y otra por difundir un vídeo de contenido sexual que afectaba al director de «El mundo»-, el abogado decidió poner tierra de por medio y se fugó a Argentina. Fue detenido allí y, puesto nuevamente en libertad veinticuatro horas después, volvió a desaparecer. Su rastro se recuperó en el aeropuerto de Lisboa, pero otra vez logró eludir a la policía. Por fin, fue detenido en la localidad salmantina de Fuentes de Oñoro, muy próxima a la frontera con Portugal. Ingresó en prisión en mayo de 2006 y el que aprovechó para esfumarse era el primer permiso penitenciario que le concedían. |