El TSJA condena al juez de Marbella Urquía por favorecer a Roca a cambio de dinero
(08-08-08, ABC)

El juez de Marbella Francisco Javier de Urquía dictó una resolución a sabiendas de que era contraria a la ley, movido por «intereses ajenos a la justicia» y no como resultado de su «convicción jurídica debidamente obtenida». El objetivo no era otro que favorecer a Juan Antonio Roca, el presunto cerebro de la trama de corrupción del «caso Malaya», a cambio de otro favor: el empresario había negociado las condiciones de compra de una vivienda para el juez y le había entregado 73.800 euros.

Por estos hechos, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha condenado a De Urquía a diez años de inhabilitación especial para el desempeño de funciones judiciales y al pago de 36.000 euros de multa (a razón de 100 euros diarios durante doce meses) como autor de un delito de prevaricación; y a dos años de prisión y una multa de 73.800 euros por otro de cohecho. Roca, por su parte, ha sido condenado a un año de prisión y a pagar una multa de 73.800 euros como autor de un delito de cohecho.

El auto del 16 de marzo

Francisco Javier de Urquía cometió el delito de prevaricación el día 16 de marzo de 2006, fecha en la que, a petición de Juan Antonio Roca, «suspendió cautelarmente la emisión de un programa televisivo titulado «Misión Imposible: Operación JAR»» que relataba las andanzas del ex asesor urbanístico del Ayuntamiento marbellí.

Pero todo empezó un mes y medio antes. Según los hechos probados de la sentencia -de la que ha sido ponente la presidenta del tribunal, Inmaculada Montalbán-, De Urquía, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Marbella, decidió comprar un piso en la urbanización «Azalea Beach». Para ello le pidió a su amigo Arnaud Fabrice Albouhair (que ha sido absuelto) que le buscara un abogado.

Albouhair le puso en contacto con Roca, a quien el juez conocía desde finales de 2005 y con quien había hablado «en varias ocasiones» en el restaurante y local de ocio propiedad del primero.

Antes del 16 de marzo, Roca y De Urquía ya habían pactado el cohecho: Roca negociaría con el vendedor de la vivienda (lo que hizo presentándose con una identidad falsa) y entregaría al juez una cantidad de dinero (que se concretó después en 73.800 euros) a cambio de una resolución judicial que evitara la emisión del reportaje por televisión.

Dicho y hecho. El 16 de marzo, horas después de que Roca presentara una querella contra el propietario de la cadena de televisión «Telemar», De Urquía abrió unas diligencias previas y ordenó «la inmediata suspensión de la redifusión del programa».

Al día siguiente, 17 de marzo, Roca mantuvo varias conversaciones con el vendedor y pactó el precio de venta y la forma de pago del piso. Después, entregó en mano al juez, en dos sobres, los 73.800 euros. Ese mismo día, De Urquía firmó el contrato de compraventa.

El TSJA basa en varias circunstancias la «antijuricidad» del auto del día 16, elemento imprescindible para probar el delito de prevaricación. En primer lugar, que lo dictó veinticuatro horas después de haber decretado el archivo de las actuaciones abiertas a raíz de una primera denuncia de Roca; en segundo, que el Decanato de los juzgados de Marbella aún no había decidido el reparto de asuntos, por lo que De Urquía no sabía si la querella pactada con Roca le correspondería a él. Además, acordó suspender la emisión del programa «de manera unilateral», sin oír al denunciado ni al fiscal.

Como pruebas del delito, la Sala cuenta con la declaración del propio Roca y con las escuchas telefónicas, que declara legales. En una conversación clave entre Albouhair y Roca grabada por la Policía, la voz de De Urquía se escucha de fondo. Era el 15 de marzo. El juez le va explicando a su amigo Albouhair lo que éste debe decirle al empresario: que se había visto obligado a levantar la suspensión de la emisión dictada inicialmente y a archivar las diligencias porque Roca había presentado una denuncia en lugar de una querella. Para volver a suspender el programa (lo que ocurrió el 16 de marzo) debía hacer las cosas bien. Así, al día siguiente, Roca presentó la querella y la emisión volvió a prohibirse.